Anders Thomas Jensen presenta su nueva película desde la reflexión existencial, el humor negro y estallidos de violencia bajo una pátina de comedia muy reconocible dentro del cine nórdico. El último vikingo (2025) transita nuevamente un territorio muy conocido por su director. Personajes rotos, situaciones límite y una mirada irónica configuran una cinta que funciona y entretiene, aunque su tono marcadamente danés y, por ende, su particular sentido del humor dificultan una conexión plena y sostenida hasta el final.
La pérdida de esencia
La identidad como materia de estudio resulta muy interesante, más aún con el tono de un Jensen profundamente irreverente. Aquí lo que somos no se plantea como algo fijo o esencial, sino como una construcción mutable, moldeada por las experiencias vitales vividas. Bajo esta idea se relaciona el concepto de «vikingo», uno caracterizado por lo primitivo, lo instintivo, lo violento y lo hostil como una capa latente del ser humano. El director danés parece preguntarse hasta qué punto la posmodernidad ha domesticado una pulsión ancestral relegándola a emerger solo en contextos criminales o patológicos.
Para exponer todo esto, la narrativa se apoya en la relación entre dos hermanos marcados por el trauma, uno que deriva hacia la disociación y la locura y el otro que canaliza el dolor a través de la agresividad y la contención emocional. Si bien es cierto que el trasfondo de ambos resulta previsible y cercano al cliché, la película consigue compensar la falta de sorpresa con una reflexión vital interesante. ¿Y si una realidad construida sobre la mentira logra ser terapéutica?
Precisión
Visualmente, El último vikingo (2025) rezuma luminosidad y funcionalidad. No hay grandes alardes formales ni una voluntad de destacar a nivel estético. La película prefiere desarrollarse a través de los diálogos, los silencios y de un trabajo actoral meritorio. Aun así, todo se mueve en un correctismo sólido gracias a una fotografía agradable.
Más allá de la precisión narrativa de Jensen, la película encuentra su gran sostén en las interpretaciones. Mads Mikkelsen demuestra -una vez más- su solvencia interpretativa dando vida a ese personaje frágil y disociado capaz de provocar una empatía muy particular. A su lado, Nikolaj Lie Kaas es un grandísimo contrapeso: serio, desconcertado y desubicado frente al caos que le rodea, pero con un arco de redención y comprensión que cierra con solvencia su recorrido emocional.
Ojalá fuese menos danesa
El último vikingo (2025) se sitúa claramente por encima de la media, ya sea por sus ambiciones temáticas o por la seguridad con la que maneja su tono híbrido. Pero no puedo pasar por alto un regusto agridulce, uno que me deja la sensación de que la cinta conecta de forma más profunda con un espectador culturalmente más cercano a su idiosincrasia. Jensen firma una propuesta valiosa, estimulante, reflexiva y genuinamente entretenida.
¿Dónde ver El último vikingo?
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Ficha Técnica
Título original: Den Sidste Viking (The Last Viking)
Año: 2025
Duración: 116 min.
País: Dinamarca
Director: Anders Thomas Jensen
Guion: Anders Thomas Jensen
Reparto: Mads Mikkelsen, Nikolaj Lie Kaas, Søren Malling, Sofie Gråbøl, Nicolas Bro, Bodil Jørgensen
Género: Comedia, Drama, Familia
Calificación: 7/10



