No me cuesta reconocer que me enfrento a la nueva propuesta de Joachim Trier desde el escepticismo. Y es que su trabajo anterior fue encumbrado por crítica y público como un retrato generacional soberbio, mientras que, para quien escribe, aquello fue un ejercicio tramposo carente de cualquier brújula ética con el que me fue imposible conectar. Con esta experiencia previa, Valor sentimental (2025) se presenta como la oportunidad perfecta de reconciliación.
Virtuosismo narrativo
El cambio de tercio se percibe desde los primeros compases. El cineasta noruego abandona los caprichos de la inmadurez para construir un drama familiar sólido, donde los personajes son recipientes de los que emana una humanidad dolorosa pero, sobre todo, real. A diferencia de su anterior trabajo, aquí la imperfección de los protagonistas responde a una evolución orgánica de sus traumas y no a una pose meramente estética. Porque sí, volvemos a estar delante de gente egoísta y rota, pero el guion huye de la caricatura para abrazar una complejidad emocional que trasciende. De hecho, se ha llegado a comentar una supuesta herencia bergmaniana; y si bien dicha reflexión sobre la complejidad de las relaciones familiares existe, creo que todavía queda lejos del maestro sueco.
Otro de sus grandes aciertos es una narrativa que fluye con una ligereza sorprendente, a pesar de ser una cinta que sobrepasa las dos horas y que ahonda en sus temáticas a base de silencios. El director noruego logra algo muy difícil: que el espectador anticipe el impacto emocional no por su predecibilidad, sino porque conoce y entiende a los personajes. Existen momentos de una verdad aplastante donde la película golpea directamente al espectador sin necesidad de sensacionalismos baratos.
Frialdad que quema
Trier vuelve a apostar por la sobriedad visual en una cinta que lo pide a gritos. Nos alejamos de la grandilocuencia para abrazar una frialdad calculada que refleja la distancia entre padre e hija. Aun así, dentro de esa contención, Tuxen encuentra huecos para un expresionismo sutil, pero útil, que deja juegos de luces y sombras más que meritorios.
Interpretativamente, es una de las cintas del año; cada uno de los personajes sostiene el peso dramático en relación con el papel que se le ha otorgado. A medida que la película avanza, percibes que todos reman en la misma dirección, logrando que el espectador se sienta parte de esa casa en ruinas.
Este es el camino
Valor sentimental (2025) sí que es una de las mejores películas del año, una obra sincera y elegante con una capacidad asombrosa para hacer reflexionar. Me reconcilio con Trier gracias a un trabajo que posee la verdad que antes me resultaba artificio, sustituyendo una narrativa impostada por un silencio final que dice todo lo que sus personajes callan.
¿Dónde ver Valor sentimental?
Streaming: Movistar+, Filmin
Alquiler: RakutenTV, Prime Video
Compra: RakutenTV, Prime Video
Ficha Técnica
Título original: Sentimental Value (Affeksjonsverdi)
Año: 2025
Duración: 135 min.
País: Noruega
Director: Joachim Trier
Guion: Joachim Trier, Eskil Vogt
Reparto: Renate Reinsve, Stellan Skarsgård, Inga Ibsdotter Lilleaas, Elle Fanning, Anders Danielsen Lie, Cory Michael Smith
Género: Drama, Familia, Paternidad, Cine dentro del cine
Calificación: 8’5/10



