750.000 dólares y 20 días de rodaje le han bastado a Curry Barker para levantar el fenómeno comercial del año. Una película que ha superado los 400 millones de dólares convirtiendo a un youtuber de 26 años en una gran promesa del terror contemporáneo. Después de pasar por el semillero digital que ha dado luz a otros como los hermanos Philippou o a Parsons, su ascenso responde a haber ejecutado de forma notable una idea simple.
Una estructura con peros
Y es que, buena parte del ruido generado procede de una lectura que la propia película sostiene con dificultad. Se ha popularizado una crítica social muy concreta y es ahí donde esta pierde enteros en cuanto uno se detiene a reflexionar. El detonante que pone en marcha su trama resulta demasiado universal para sostener un diagnóstico tan específico. Es más, el propio Barker huye de que todo sea una maldición, humanizando así el deseo que se pide. De esa forma se construye (durante toda la película) un espejo de la condición humana, no un retrato generacional de nadie. Es por eso que su narrativa flaquea entre lo que su director pretende y lo que se muestra en pantalla.
Liberada de toda esa carga, la película funciona bastante mejor. Es un thriller de terror psicológico resuelto con gracia, posee una habilidad notable para mezclar la vergüenza ajena con sustos que pueden resultar satisfactorios para cualquiera. Además, el ritmo se mantiene firme durante todo el metraje, la acción siempre es mostrada con un mínimo de originalidad potenciando un par de secuencias construidas con verdadero oficio. Es una pena que caiga con frecuencia en cobardías disfrazadas de ambigüedad, cuando no directamente en contradicciones que no consigo saber si son deliberadas o un simple descuido.
Eficiencia
Donde no se le puede decir nada es en un apartado técnico que aprovecha cada centavo. Su director entiende algo tan esencial como que buena parte de lo que el cine puede potenciar no cuesta dinero, sino inventiva. Barker disimula sus limitaciones e impulsa cualquier recurso expresivo al alcance de su mano. Todo esto, unido a un diseño de sonido y a una protagonista de la talla de Inde Navarrette, confeccionan un producto final más que aseado.
Cabeza fría
Obsession (2026) es una película notable que ha tenido la suerte de estar en el lugar y en el momento preciso. Entretiene, sobresalta y se ve con gusto, demostrando que hay talento detrás de la cámara. Lo que sí que está lejos de ser, pese al entusiasmo desatado, es la obra maestra que algunos han decidido proclamar sin, en mi opinión, demasiado criterio. Conviene bajar la expectación a su altura real: un debut tan sólido como prometedor, pero no un acontecimiento.
¿Dónde ver Obsession?
Se podrá disfrutar en salas españolas a partir del 26 de junio.
Ficha Técnica
Título original: Obsession
Año: 2026
Duración: 108 min.
País: USA
Director: Curry Barker
Guion: Curry Barker
Reparto: Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson, Megan Lawless, Andy Richter
Género: Terror, Thriller, Romance, Thriller psicológico, Objeto maldito, Sobrenatural, Cine independiente USA
Calificación: 7/10



