Publicado el 22 de junio, 2026

Categorías
Estamos delante de un antibelicismo que no sucumbe al consuelo de la heroicidad y evidencia que toda guerra deja un conflicto vital imposible de cerrar.
5
(1)

Las películas antibelicistas suelen nacer de una postura ideológica concreta, pero hay otras que también nacen desde la experiencia propia de haber estado allí. Oliver Stone filma Vietnam con la ventaja de la vivencia propia; no es un aventurero, es un hombre con la necesidad urgente de ordenar lo vivido en el campo de batalla. Platoon (1986) es contundente por quien la dirige, un cineasta que huye de la abstracción moral para sumergirse en el fango de su propia memoria.

La guerra como espejo moral

En consecuencia, la narración avanza con claridad en cuanto a intenciones, ya que en todo momento resulta evidente desde dónde y qué es lo que quiere contar su director. La película adopta una estructura donde el seguimiento de un pelotón permite desplegar un abanico de identidades, posturas morales y reacciones ante el conflicto. La guerra no se muestra como una experiencia homogénea, sino como un espacio donde personalidades contrapuestas confluyen obligadas a convivir bajo una presión constante, lo que imbuye a la cinta de un carácter casi didáctico en su voluntad de demostrar sin ambages cómo opera la maquinaria bélica sobre los individuos.

Stone esgrime una mirada frontal y profundamente incómoda; este no se conforma con señalar el sinsentido del conflicto, además expone las consecuencias morales de la intervención estadounidense, dejando claro la comisión de crímenes que despojan de cualquier posible épica al relato. Platoon (1986) se aleja rápidamente del maniqueísmo fácil y de la lucha de bandos para evidenciar un proceso de degradación ética que se exacerba con cada abuso y cada decisión cuestionable, contribuyendo a la sensación de que la crueldad es una consecuencia lógica del sistema.

Gran parte del peso de la cinta se sostiene bajo el conflicto moral que enfrenta a dos sargentos que sirven como representación de dos formas irreconciliables de habitar la guerra. En medio de ese fuego cruzado se encuentra un novato desubicado, incapaz de comprender su motivación en el campo de batalla y por qué debería asumir ese conflicto como propio. Toda esta variedad de personalidades y de jerarquías marcan a este novato, dividiéndole entre dos padres simbólicos y dejándolo atrapado en una guerra en la que no logra, ni pretende, sentirse partícipe.

Cuerpos, rostros y ningún heroe

Más allá de un guion solvente, la puesta en escena refuerza con coherencia esa mirada. La cámara es inmisericorde, moviéndose con fluidez entre el barro, la vegetación y los cuerpos sin voluntad de embellecer la violencia, trasladando el desgaste físico y moral al salón de tu casa. En esa coyuntura, las interpretaciones cobran una importancia superior, con un Charlie Sheen que encarna la pérdida progresiva de inocencia, un jovencísimo Dafoe que aporta una humanidad que resulta ajena a su entorno y un Tom Berenger como autoridad opresiva que se rige más por el instinto que por cualquier código moral.

Sin épica ni piedad

Platoon (1986) se convierte en una película cruel, cruda y profundamente realista con facilidad, precisamente porque nace de la experiencia. Estamos delante de un antibelicismo que huye de la retórica y abraza lo visceral para desmarcarse de la épica prototípica. Un filme que no sucumbe al consuelo de la heroicidad y evidencia que toda guerra deja un conflicto vital imposible de cerrar.

¿Dónde ver Platoon?

Streaming: Prime Video, Filmin

Alquiler: RakutenTV, Prime Video, AppleTV

Compra: RakutenTV, Prime Video, AppleTV

Ficha Técnica

Título original: Platoon

Año: 1986

Duración: 120 min.

País: USA

Director: Oliver Stone

Guion: Oliver Stone

Reparto: Charlie Sheen, Tom Berenger, Willem Dafoe, Kevin Dillon, Forest Whitaker, Johnny Deep

Género: Bélico, Guerra de Vietnam, Ejército

Calificación: 9/10

Vota la película

5 / 5. 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuarla

Scroll al inicio