«Johnny cogió su fusil» (1971): ¿Es el amor de Dios suficiente?
Johnny cogió su fusil (1971) transita entre el alegato provida y la apología de la eutanasia para exponer una disyuntiva atroz.
Johnny cogió su fusil (1971) transita entre el alegato provida y la apología de la eutanasia para exponer una disyuntiva atroz.
Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025) no es una mala película, pero sí un ejercicio incompleto. Estamos delante de un biopic que se queda en tierra de nadie.
El club de la lucha (1999) es una obra mayúscula que, si bien pierde impacto una vez conocido su secreto, gana profundidad con cada visionado.
Trier firma una película que confunde imperfección con humanidad, entregando un producto final que en el mundo real no tendría nada de poético.
Elvis, Dylan, Springsteen, Jackson, Madonna… ¿Y el de Robe Iniesta? ¿El título del biopic? Está claro: «Iros todos a tomar por culo»
La obra de Wyler resiste el paso del tiempo estableciéndose como una comedia luminosa que culmina con un gesto de madurez dolorosa, recordándonos que los momentos bellos de la vida son, a menudo, aquellos que no podemos conservar.
Es innegable que su narrativa palidece ante la inmensidad de sus logros estéticos. Y es que el canadiense entrega un blockbuster imperfecto en lo argumental pero soberbio en lo visual, demostrándonos que el cine, a veces, no necesita ser perfecto para ser mágico.
Clint Bentley presenta una de las mejores cintas del año. Seguramente Sueños de trenes (2025) sea merecedora de un reconocimiento explícito por la inmensa dificultad de lo que intenta y, sobre todo, de lo que consigue.
Stranger Things: Vol. 1 (2025) vuelve a ser un entretenimiento a gran escala que fía su suerte a la inercia de unos personajes queridos y al cliffhanger diseñado para asegurar el retorno.
La película del nipón es una de las mejores y más feroces críticas al poder institucional. Pocas veces la perfección formal ha servido a un propósito universalmente relevante.