Los Javis llegan a las salas con el premio a la mejor dirección en Cannes, con la candidatura española a los Oscar y con defensores y detractores atrincherados según afinidades que poco tienen que ver con el cine. Los directores españoles parten de las cuatro cuartillas que Lorca dejó y levantan sobre ellas un relato de dos horas y media que atraviesa tres épocas interconectadas. Una apuesta enorme, y he de decir que la película no esconde en ningún momento que lo sabe.
Tres épocas alargadas
El mayor acierto de la cinta reside en cómo se trenzan las tres épocas. Las historias saltan entre sí con una fluidez que hace fácil seguirlas. De esa manera acaban encajando entre sí transmitiendo una redondez que pocas estructuras corales consiguen. Cada una de ellas posee la personalidad suficiente como para transmitir un sufrimiento distinto, ya sea el rechazo público, el deseo reprimido, la condena por amar o una herida heredada en silencio. Todas, salvo alguna sombra, destilan cierto gusto y gracia lorquiana.
Esa solidez estructural de la que hablo convive, sin embargo, con un metraje desmedido. A la cinta le sobra media hora y se nota en un tramo final entregado a la sobreexplicación continua de lo que llevaba más de dos horas diciendo con claridad. Todo se verbaliza y se vuelve a masticar como si los directores no se fiasen de un espectador atento. Me cuesta discernir si tanta insistencia nace de la necesidad de aleccionar a quien llegaba con prejuicios o de complacer a quien ya venía convencido de casa. La verdad es que ha funcionado para arrancar unas cuantas lágrimas a quien tenga el tema a flor de piel, pero resulta redundante para cualquiera que haya prestado la atención suficiente. Me resulta un vicio raro más propio del cine comercial y que sorprende encontrar tan acusado en una película con semejantes aspiraciones. Y como puntilla final existe una previsibilidad que probablemente sea buscada, ya que casi todo se ve venir desde muy pronto salvo algún arrebato onírico meritorio. No me cuesta reconocer que entre lo previsible del recorrido y lo estirado del metraje mi atención se desvió hacia el reloj en momentos puntuales.
Bernardeau por delante
Los intérpretes compensan parte de estos excesos, y quien más sorprende es Miguel Bernardeau. Jamás le había visto llegar a un nivel de matización tal. Su trabajo queda por encima del de los dos nombres que acaparan los elogios. Guitarricadelafuente y Milo Quifes firman debuts dignos. Es una alegría ver a dos recién llegados comenzar de esta forma, aunque esas quinielas que los colocan en la carrera del Oscar parecen bastante exageradas. Quiero mencionar que Glenn Close posee algún momento apreciable, pero su personaje existe para soltar unas pocas frases que el guion necesitaba poner en boca de alguien.
Música viva, imagen casi viva
Por otro lado, tengo que hablar de una música excepcional. La banda sonora y la elección de canciones rozan lo soberbio y ganan en una película entregada a esa vertiente emocional. Lo sonoro empuja con viveza a un espectador entregado a una serie de imágenes portentosas.
Y es que lo que sucede con el apartado visual es algo más ambiguo. Estamos delante de una propuesta potentísima, con planos y secuencias de una belleza de difícil discusión. Pero no puedo negar que muchas veces me he quedado en un «qué bonito» que no ha superado mi retina, y se ha quedado como un verso suelto que nunca encuentra su poema. El propio Lorca separaba la belleza correcta de la musa y el ángel de esa fuerza oscura que llamaba duende, la única capaz de estremecer de verdad, y a buena parte de todas estas imágenes les sobra ángel y les falta duende. Los Javis, sin duda alguna, evolucionan, pero parecen sentir la imperiosa necesidad de que cada encuadre trascienda, un maximalismo constante que termina jugando en contra, ya que, si todo aspira a ser memorable, cuesta distinguir lo que de verdad lo es.
Esto es todo
La bola negra (2026) es un despliegue emocional y visual sólido con una estructura que funciona, aunque arrastra vicios que cualquiera puede señalar sin esfuerzo. Quizá ha sido algo sobrevalorada por los que entienden, pero es de obligado visionado en sala de cine. No niego que existe algo inevitable en el gesto de convertir a Lorca en emblema a pesar de que su figura fue bastante más poliédrica que la del mártir de estampita que el uso público ha fijado. Igualmente, con media hora menos y bastante más confianza en el espectador habría sido un producto más redondo y sobre todo más universal.
¿Dónde ver La bola negra?
Se podrá disfrutar en salas españolas a partir del 25 de septiembre.
Ficha técnica
Título original: La bola negra
Año: 2026
Duración: 155 min.
País: España
Director: Javier Calvo, Javier Ambrossi
Guion: Javier Calvo, Javier Ambrossi, Alberto Conejero
Reparto: Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Penélope Cruz, Glenn Close, Milo Quifes, Lola Dueñas
Género: Drama, Romance, Homosexualidad, Años 30, Historias cruzadas
Calificación: 8/10



