«Un juego de tres (The Threesome)» (2025): agradable drama romántico
Un juego de tres (2025) es una película modesta pero bien calibrada. Simpleza y equilibrio encuentran su valor precisamente en no querer ser más de lo que es.
Un juego de tres (2025) es una película modesta pero bien calibrada. Simpleza y equilibrio encuentran su valor precisamente en no querer ser más de lo que es.
Volpe firma una pieza tensa que nos advierte que detrás de cada uniforme hay un ser humano con problemas. Cine de altura de una directora a tener en cuenta.
Johnny cogió su fusil (1971) transita entre el alegato provida y la apología de la eutanasia para exponer una disyuntiva atroz.
Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025) no es una mala película, pero sí un ejercicio incompleto. Estamos delante de un biopic que se queda en tierra de nadie.
El club de la lucha (1999) es una obra mayúscula que, si bien pierde impacto una vez conocido su secreto, gana profundidad con cada visionado.
Trier firma una película que confunde imperfección con humanidad, entregando un producto final que en el mundo real no tendría nada de poético.
Clint Bentley presenta una de las mejores cintas del año. Seguramente Sueños de trenes (2025) sea merecedora de un reconocimiento explícito por la inmensa dificultad de lo que intenta y, sobre todo, de lo que consigue.
La película del nipón es una de las mejores y más feroces críticas al poder institucional. Pocas veces la perfección formal ha servido a un propósito universalmente relevante.
La larga marcha (2025) es la prueba viviente de que se puede adaptar un material literario difícil con honestidad. Estamos delante de una película notable que solo se ve limitada por la propia naturaleza de su idea.
Materialistas (2025) es una cinta sin alma cuyo único motivo de existencia es el sermón de su directora. Celine Song se ha mudado a las antípodas de Vidas pasadas (2023) para criticar una superficialidad de la que ella misma acaba siendo presa.