«Origen» (2010): el sueño lúcido de Nolan
Estamos delante de un ejercicio técnico y narrativo soberbio, una obra que navega entre la meticulosidad visual de su director y la complejidad del argumento que se intenta plasmar.
Estamos delante de un ejercicio técnico y narrativo soberbio, una obra que navega entre la meticulosidad visual de su director y la complejidad del argumento que se intenta plasmar.
Los demonios de su cabeza son sanguijuelas que desean robar esa energía creadora, despojar al artista de su esencia, esclavizarlo para después destruirlo.
La ópera prima de Cregger es comedida, pero aun así consigue turbar en un ejercicio narrativo bien calculado
F1: La película (2025) no reinventa narrativamente el género, pero sí ofrece un espectáculo automovilístico nunca antes visto en calidad y magnitud.
Al igual que en Barbarian (2022) Zach Cregger introduce tensión a fuego lento, pero en «Weapons» sigue la receta de Tarantino y divide el punto de vista a través de varios personajes.
El británico realiza una composición visual carente de cualquier atisbo de violencia; la cinta rebosa luminosidad y minimalismo, todo resulta ajeno al horror que se vive a escasos metros del jolgorio familiar.
La creación de Béla Tarr es catártica sin la necesidad de dramatismos estratégicamente situados; le vale con la simple representación de unas existencias marchitas en una rueda de giro eterno.
«Mank» es un emotivo homenaje de David Fincher al rubro de los guionistas, tomando distancia de los egos desmesurados de Herman Mankiewicz y de Orson Welles.
Bergman sitúa la cámara en el interior de una relación rota desde el inicio y nos convierte en testigos de una belleza que nace del desgarro de ese intrincado mapa emocional que es el ser humano.
El incombustible Tom Cruise lidera a este equipo que opera en las sombras, un grupo de amigos que funcionan como una sola entidad.