Nouvelle Vague (2025) de Richard Linklater no es más que una celebración abierta y luminosa del cine. Una que se entiende más como un acercamiento humano, accesible y afectuoso que como una reconstrucción académica del movimiento. En este caso no se busca desmitificar o solemnizar, sino acercar al espectador desde la curiosidad y la conciencia que hay detrás de las revoluciones artísticas de personas jóvenes, inseguras, competitivas y profundamente apasionadas.
Godard y el cine
La película nos sitúa en torno a la gestación de Al final de la escapada (1960) y, con ella, a la figura de un Jean-Luc Godard pedante y celoso del éxito de sus contemporáneos, especialmente de Truffaut. De esta forma, el director plantea una reflexión clara: el talento no siempre va acompañado de seguridad ni amabilidad; este nace precisamente de la comparación constante y el miedo a quedarse atrás. Godard tiene vocación por hacer cine pero también está henchido de rivalidad y orgullo por la urgencia de no quedar relegado dentro de su propio círculo.
Por otro lado, Linklater hace colisionar dos formas de entender el cine. Un modelo industrial y casi hollywoodiense choca contra una vanguardia caótica, libre, emocional y profundamente intuitiva. Godard personifica la necesidad de filmar sin permiso, con poco dinero y abrazando el error como forma de hacer arte. Aquí errar puede ser sinónimo de construir algo estético; lo imperfecto puede contener una verdad más creíble que lo pulido, existe una sensación de que lo correcto puede ser menos interesante que lo incorrecto.
En esa dicotomía entre lo europeo y lo hollywoodiense nos encontramos con la otra cara de la moneda, Jean Seberg; esta funciona como un puente entre dos mundos. Linklater logra darnos a entender que el cine, nazca de donde nazca, nunca deja de dialogar con sus propias contradicciones.
La magia del cine
El director estadounidense siempre ha sentido atracción por la juventud como estado de gracia. Fiel a una de sus obsesiones autorales, entiende que la inconsciencia de la juventud permite asumir riesgos que en otras etapas resultarían impensables. Este no cierra la puerta a la posibilidad de crear siendo mayor, pero sí que es tendencioso y admira esa mezcla peligrosa y fértil de arrogancia, urgencia y valentía que es tan característica de la gente joven.
Por encima de todo, ya sea de la rivalidad o frustración creativa, Linklater plantea una idea poderosa: el cine es una mentira capaz de contar una verdad. Todo es una construcción artificial que, paradójicamente, revela algo genuino sobre sus creadores o sobre el tiempo que habitan. Una reflexión de una belleza extraña que consigue encandilar a aquellos interesados en sucumbir a ella.
Linklater encandila
Nouvelle Vague (2025) se deja ver, se deja escuchar y se disfruta, pero quizá esa falta de solemnidad, ciertos clichés evidentes y un tono marcadamente amable hacen que no termine de conquistar del todo. Aun así, su valor reside en la cercanía, en cómo despierta esa pulsión vital nacida de la juventud, el error y el deseo de crear.
¿Dónde ver Nouvelle Vague?
Disponible en salas españolas desde el 9 de enero de 2026
Ficha Técnica
Título original: Nouvelle Vague
Año: 2025
Duración: 105 min.
País: Francia
Director: Richard Linklater
Guion: Holly Gent Palmo, Richard Linklater, Laetitia Masson, Vincent Palmo Jr., Michèle Pétin
Reparto: Guillaume Marbeck, Zoey Deutch, Aubry Dullin, Bruno Dreyfurst, Benjamin Clery
Género: Drama, Comedia, Cine dentro del cine
Calificación: 7,5/10
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