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«Los siete samuráis» (1954): la influencia y perfección de Kurosawa

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Hablar de Los siete samuráis (1954) implica asumir que estamos ante una obra de proporciones bíblicas, no solo por su duración -tres horas y veintisiete minutos-, sino por la ambición moral, narrativa y cinematográfica que Akira Kurosawa pretende desplegar sin que el metraje se sienta pesado en ningún momento. Resulta meritorio que una película tan extensa conserve un pulso tan firme, una profundidad temática que no se diluye ni se sacrifica en favor del espectáculo y, además, la capacidad de entretener sin sucumbir a la irregularidad. En ningún momento sientes que sobre un solo segundo, porque cada una de las escenas está al servicio de una construcción humana que necesita ese desarrollo.

Todo importa

Gran parte del éxito de la película reside en la capacidad de Kurosawa para dar entidad plena a más de una decena de personajes sin que ninguno se sienta un mero figurante. Cada samurái y cada habitante de la aldea responde a una personalidad y función clara dentro del grupo, además de una evolución coherente. Esta riqueza coral, además de responder al virtuosismo narrativo, también se debe a una concepción profundamente humana del cine. Y es que Los siete samuráis (1954) no trata de héroes o villanos, sino de individuos obligados a convivir y a diluir su ego en favor de un bien común. El individuo puede caer, pero el grupo, si logra cohesionarse, sobrevivirá.

El mensaje

Otro de los grandes temas que atraviesan la cinta es el ocaso de una era. El nipón retrata a los samuráis como figuras desplazadas, pertenecientes a un mundo añejo. Quedan atrás esos gloriosos guerreros al servicio de un señor feudal; ahora se reducen a hombres errantes que ofrecen su espada a cambio de comida. Esta decadencia no se debe a un romanticismo vacío, sino a la cruda realidad: el código de honor que los representaba ya no encaja en una realidad que se abre camino hacia otras formas de poder y violencia. De esta forma, la película reflexiona sobre la futilidad de la guerra y la fragilidad de los ideales cuando el progreso tecnológico y social deja obsoletas ciertas formas de heroísmo.

Esta mirada se suma a una incisiva lectura sobre la lucha de clases y el colectivismo. Kurosawa rehúye la idealización para mostrar cómo la opresión genera desconfianza, miedo y miseria moral, pero también cómo esa misma situación explica comportamientos condenables. Es por ello que la colaboración no nace de la caridad, sino de la expiación mutua y del reconocimiento de una culpa compartida. Una vertiente profundamente política que no necesita de subrayados, porque entiende que la ética no se construye desde la superioridad moral, sino desde la comprensión del otro.

La mirada de Kurosawa

Formalmente, Kurosawa demuestra por qué es uno de los grandes arquitectos del lenguaje cinematográfico. La utilización en simultáneo de varias cámaras para rodar la acción permite una puesta en escena dinámica, fluida y sorprendentemente clara, sobre todo en los momentos de mayor caos. Porque a este no parece gustarle que la acción se mantenga estática: si los personajes no se mueven, lo hace el entorno. El viento, la lluvia, el humo y el barro no se reducen a simples elementos atmosféricos; son decisiones narrativas que dinamizan los planos a la par que reflejan el estado interno de los personajes.

A su vez, la composición de cada encuadre se erige como una narrativa propia, algo que se aprecia aún con mayor claridad en El infierno del odio (1963). La disposición geométrica de los personajes no es arbitraria: los triángulos establecen jerarquías y tensiones internas, mientras que las composiciones circulares evocan la idea de unidad y cohesión colectiva. Mediante esta organización espacial, Kurosawa permite al espectador leer las relaciones de poder, pertenencia y liderazgo directamente de la imagen, sin necesidad de que un personaje se lo chille a la cara.

Inmortal

Los siete samuráis (1954) es una obra maestra que alcanza la cumbre del cine universal; un viaje épico que no nace de la grandilocuencia, sino del esfuerzo y el sacrificio compartido. Es un relato del que han bebido innumerables películas posteriores, pues Kurosawa nos brinda un cine que permanece porque se construye sobre valores que nunca envejecen.

¿Dónde ver Los siete samuráis?

Streaming: Filmin, Acontra+

Alquiler: AppleTV, RakutenTV, Prime Video

Compra: AppleTV, RakutenTV, Prime Video

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Gratis: Tivify

Ficha Técnica

Título original: Shichinin no Samurai (Seven Samurai)

Año: 1954

Duración: 205 min.

País: Japón

Director: Akira Kurosawa

Guion: Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni

Reparto: Toshirô Mifune, Takashi Shimura, Yoshio Inaba, Seiji Miyaguchi, Minoru Chiaki, Daisuke Kato

Género: Aventuras, Drama, Japón feudal, Siglo XVI, Samuráis, Película de culto

Calificación: 10/10

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