Francis Lawrence, un director que ha construido su filmografía bajo el espectáculo distópico, ha demostrado ser un artesano capaz de gestionar superproducciones. Por eso, su elección para adaptar La larga marcha (2025) resultaba un acto de coherencia. En esta ocasión, abandona la épica para entregarse a la crudeza de la contención.
La estructura de la codena
El guion escrito por J.T. Mollner triunfa donde era más fácil fracasar, y es que este hace un gran trabajo a la hora de dramatizar la repetición sin sucumbir al tedio. Se logra un equilibrio admirable con la autosuficiencia de generar apego por los personajes pero huyendo del sensacionalismo barato. Porque no nos engañemos, La larga marcha (2025) es una película triste por la idea que le es inherente. Además, Lawrence contribuye a ello construyendo ciertas escenas que obligan al espectador a confrontar el significado real de la competición.
Narrativamente, sale indemne de lo que podría haber sido una catástrofe rítmica, ya que el filme consigue que casi dos horas de caminata en línea recta sean entretenidas. Aun así, esta no se libra de ciertos diálogos de trámite, pero también posee conversaciones que calan hondo generando momentos de vulnerabilidad que exponen los lazos forjados en la desesperación. Lawrence consigue compartimentar los tonos de la cinta: a veces existe una simpática camaradería, por momentos despierta la ira latente del espectador ante lo que ve, y también es capaz de golpear con la desoladora ironía de que, en esta competición, la victoria es la peor de las derrotas.
Lawrence se muestra inteligente
A nivel técnico la película se mantiene como debería. Lawrence es ajeno a innovaciones innecesarias, él mismo es consciente de que la fuerza reside en la crudeza de la historia que cuenta, por lo que nos encontramos ante una dirección solvente pero sin florituras. Por otro lado, la película no tiene miedo a ser adulta mostrando muertes crudas y directas que junto a un diseño de sonido meritorio impactan con fuerza en el espectador.
Una dupla creíble
Una película de estas características no podría sobrevivir por sí misma si no fuese por el joven elenco que la compone. Uno que es capaz de transmitir la desintegración física y psicológica con un gran acierto. Y aunque el trabajo es coral, es imposible no destacar a David Jonsson. El actor que sorprendió en Alien: Romulus (2024) demuestra y confirma que es una figura a seguir, capaz de adoptar varios registros y que resulta lo mejor de la cinta.
Humanidad en el caos
La larga marcha (2025) es la prueba viviente de que se puede adaptar un material literario difícil con honestidad. Estamos delante de una película notable que solo se ve limitada por la propia naturaleza de su idea pero que triunfa por su equilibrio. Lawrence ha filmado el desgaste convirtiéndolo en un viaje tenso, triste y, sorprendentemente, lleno de humanidad.
¿Dónde ver La larga marcha?
Disponible en cines en España desde el 14 de noviembre de 2025
Ficha Técnica
Título original: The Long Walk
Año: 2025
Duración: 108 min.
País: USA
Director: Francis Lawrence
Guion: J.T. Mollner
Reparto: Cooper Hoffman, David Jonsson, Judy Greer, Mark Hamill, Charlie Plummer
Género: Thriller, Drama, Distopía
Calificación: 7/10
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