«Whiplash» (2014), tras la senda de Charlie Parker
El montaje de «Whiplash» es matemático, perfecto, al servicio de la música de jazz que ensalza dos piezas: Whiplash y Caravan.
El montaje de «Whiplash» es matemático, perfecto, al servicio de la música de jazz que ensalza dos piezas: Whiplash y Caravan.
A mitad del metraje nos enteramos de la razón por la que Lee abandono su ciudad natal, sus tres hijos murieron en un incendio, no pudo enfrentar la culpa y huyó a otra ciudad para vivir en un segundo plano.
La cinta se centra en el compromiso del grupo Spotlight (lugar de luz) por el periodismo investigativo sobre los abusos cometidos por los sacerdotes en contra de menores de edad.
«El secreto de sus ojos» esconde varias capas de espesor narrativo. Detrás de los personajes hay una crítica al actuar de la justicia, compuesta por seres humanos con defectos y decisiones mezquinas.
En «La regla del juego» no hay honor entre los invitados, quienes juegan a intercambiar parejas, respetando una única regla: la servidumbre no debe mezclarse con la gente de alta sociedad.
La bajada del título alude a “una historia de amor”, supuestamente ese sería su aporte, pero es indudable que la versión de Francis Ford Coppola pertenece a otra liga.
«El ángel azul» simboliza cierta caída moral del pueblo alemán en los años posteriores a su derrota de la Primera Guerra Mundial.
No se trata de una historia muy enrevesada, pero si hay algo que criticar de la cinta es que la subtrama que une los pedazos, la homosexualidad escondida del mundo vaquero, se tarda una hora y diez minutos en aflorar.
El guion de «La balada del café triste» hace unos cambios ingeniosos y da más protagonismo al reverendo, que orquesta los acontecimientos, siendo a su vez el portavoz de las mejores líneas del libro.
La puesta en escena es lo mejor del filme, esa artificialidad lograda con tomas panorámicas que transcurren lentamente, planos fijos para sugerir al espectador que algo oscuro ocurre dentro de esas cuatro paredes.