Volver al cine después de un parón largo y encontrarse con una película del calibre de Proyecto Salvación (2026) es, en cierto modo, recordar por qué me apasiona este arte. La adaptación de la novela de Andy Weir a manos de Phil Lord y Christopher Miller resulta en un blockbuster accesible, pero con la personalidad suficiente como para trascender. No existe ánimo de solemnidad y es precisamente donde encuentra gran parte de su eficacia.
Un cóctel irresistible
Narrativamente es un auténtico todoterreno. La cinta es capaz de ofrecer múltiples registros -ciencia ficción, comedia y drama- sin que ninguno se resienta de forma evidente. Y es que el equilibrio tonal es quizá su mayor logro, ya que transita desde la soledad de un protagonista a la deriva hacia una relación y una forma de entendimiento donde la sinergia entre personajes equilibra la carga dramática con un humor ligero muy conseguido. Podría decirse que la película no se toma muy en serio a sí misma, y acierta.
Más allá de los tropos y licencias que te permite la ciencia ficción, Proyecto Salvación (2026) es capaz de mantener la coherencia en el comportamiento de sus personajes. La historia es conveniente en lo científico, pero creíble en lo humano. Cada una de las acciones comportamentales de los dos ejes principales del relato responden a una lógica que muchos aplicaríamos y que en multitud de películas se obvia por el bien de la trama. Esta virtud dota a la cinta de una sensación de satisfacción constante ajena a los tiempos que corren.
Por último, creo que es justo mencionar cómo la película está construida para que pueda disfrutarla todo tipo de espectadores, desde los que buscan un entretenimiento espacial accesible como los que quieren escarbar un poco más allá y vislumbrar ciertas reflexiones sobre la soledad, la amistad y el sacrificio. Esta capacidad para adaptarse a la visión de cada uno de los espectadores es quizá su mayor argumento para convertirse en un clásico generacional, no tanto por su perfección formal incuestionable, sino por su capacidad de conectar con multitud de personalidades.
Visualmente mágica
Técnicamente obtenemos un resultado que, si bien no es impecable, es notable. Visualmente se construyen momentos de verdadero peso, especialmente en todo lo relacionado con el uso del color, entornos planetarios o incluso en la representación de elementos biológicos. La fotografía acompaña a este despliegue con un tono lúdico y visualmente expresivo que, apoyado en una banda sonora memorable, eleva el techo de la cinta. Donde me deja mínimamente a deber es en la representación del espacio profundo, que en algunos momentos se percibe algo menos trabajado en comparación a otros referentes del género.
Gosling en estado de gracia
En cuanto a las interpretaciones, Ryan Gosling sostiene la película gracias a su capacidad de conectar tanto desde lo humorístico como desde lo emocional. Su contraparte no es en sí un ser humano pero está tan bien construido que se le coge cariño desde el primer momento; quizá esté confeccionado tramposamente para caer bien, pero sinceramente me da igual cuando este logra darnos algunos de los mejores momentos de la película.
Un placer universal
En definitiva, Proyecto Salvación (2026) es puro disfrute; quizá no es una obra maestra, pero funciona de principio a fin. Cumple con todo lo que se propone y es por ello que deja huella en el espectador. Tiene pequeñas irregularidades, exceso de metraje y concesiones del género, pero nada de esto empaña una experiencia portadora de una magia difícil de explicar. Lord y Miller han confeccionado una obra con muchas papeletas para perdurar en la memoria colectiva.
¿Dónde ver Proyecto Salvación?
Disponible en salas españolas desde el 27 de marzo de 2026
Ficha Técnica
Título original: Project Hail Mary
Año: 2026
Duración: 156 min.
País: USA
Director: Phil Lord, Christopher Miller
Guion: Drew Goddard
Reparto: Ryan Gosling, Sandra Hüller, Milana Vayntrub, Lionel Boyce, Ken Leung, Isla McRae
Género: Ciencia Ficción, Thriller, Aventura espacial, Amistad, Extraterrestres
Calificación: 8/10
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