Un juego de tres (2025) pretende situarse entre la comedia romántica convencional y el drama contemporáneo que intenta desarrollar la complejidad emocional de las relaciones actuales. No posee vocación de obra trascendental ni la pretensión de formular grandes verdades universales, pero sí se da la importancia suficiente como para reflexionar de forma honesta sobre el peso de las decisiones, la responsabilidad que conllevan y cómo pueden alterar el rumbo vital de quienes las toman.
Una propuesta madura
Hartigan estructura la cinta a través de un relato fragmentado en etapas emocionales que mutan a la par que sus personajes. Parte desde un planteamiento sensual y lúdico que, sin ser rompedor, está tratado con soltura y naturalidad. Desde ese momento, el relato se ve desplazado hacia territorios más románticos, luego abiertamente dramáticos y finalmente hacia una zona donde, si bien los giros narrativos son algo forzados o rocambolescos, cumplen la función de subrayar su mensaje mediante el impacto directo. Lejos de convertirse en un caos tonal, la película tiene la capacidad de equilibrar dichas transiciones con sorprendente eficacia, ofreciendo una experiencia global tan coherente como satisfactoria.
Y es que este vaivén de tonos sirve para reforzar uno de los núcleos temáticos del filme: la transición a la madurez. Un juego de tres (2025) entiende desde un inicio que crecer no implica tomar siempre decisiones correctas, sino aprender a convivir con sus efectos, incluso cuando estos resultan dolorosos. Es por eso que las relaciones poco convencionales no se presentan aquí como una idealización hedonista, sino como un reflejo de las nuevas formas de vincularse afectivamente.
De esto la película extrae una lectura interesante sobre el choque entre fantasía romántica y realidad, sobre cómo planteamientos vitales cercanos al hedonismo o al nihilismo pueden resultar liberadores para unos y desestabilizadores para otros. Nadie está en lo correcto; la película no se dedica a juzgar ni a sentenciar más allá de los gags propios del género.
Simpleza y mérito
Técnicamente es una propuesta funcional y discreta. No existe una voluntad clara de destacar visualmente ni de convertir la puesta en escena en discurso, aunque sí hay momentos contados donde la cámara acompaña con acierto el estado emocional del protagonista. Decisiones aisladas, pero suficientes para demostrar que existe conciencia formal al servicio del relato. Donde realmente destaca es en su elenco: todos resultan solventes, sosteniendo con credibilidad cada una de las variaciones temáticas y transmitiendo naturalidad tanto en el drama como en el humor.
Un resultado loable
Un juego de tres (2025) es una película modesta pero bien calibrada. No tiene la intención de dejar una huella indeleble ni de redefinir el género, pero sí que brinda una reflexión contemporánea más que válida acerca de las decisiones que tomamos y cómo estas moldean el rumbo de nuestras vidas. Simpleza y equilibrio encuentran su valor precisamente en no querer ser más de lo que es.
¿Dónde ver Un juego de tres (The Threesome)?
Streaming: Movistar+
Alquiler: RakutenTV, Prime Video
Compra: RakutenTV, Prime Video
Ficha Técnica
Título original: The Threesome
Año: 2025
Duración: 112 min.
País: USA
Director: Chad Hartigan
Guion: Ethan Ogilby
Reparto: Zoey Deutch, Jonah Hauer-King, Ruby Cruz, Jaboukie Young-White, Josh Segarra
Género: Drama, Romance, Comedia, Maternidad
Calificación: 7/10








